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Los autores y las letras |
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14 de mayo de 2010 - Los directores Gustavo Galuppo, Verónica Quense y Víctor Jiménez Atkin explicaron su relación con el mundo de las letras. Además, de qué manera abordaron a diversos escritores en sus trabajos. Los realizadores presentan sus películas en el marco del MARFICI. |
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Con la participación de los realizadores Gustavo Galuppo, Verónica Quense y Víctor Jiménez Atkin, se realizó esta tarde en el Corrientes 2 una mesa de discusión sobre la relación existente entre la literatura y el cine. Se destaca que además los directores presentan sus trabajos en el MARFICI, obras que hacen referencia a escritores como Pedro Lemebel, Marguerite Duras y Nicanor Parra.
La ocasión sirvió para que cada uno de los realizadores ejemplificara de qué manera se relacionaron con las letras, y el motivo que los llevó a tomar como centro de sus films la figura de escritores. Recordemos que Galuppo presentó Yo, Duras; Quense hizo lo propio con Pedro Lemebel: corazón en fuga; y Víctor Jiménez Atkin trajo Retrato de un antipoeta, todas integrantes de la sección Imágenes literarias.
Fue Quense quien comenzó a explicar su acercamiento a Lemebel. La directora sostuvo que al ver su film, lo que se puede notar es que se trata de “dos narraciones que corren en paralelo”. Y dejó en claro que ambos lenguajes son importantes: “la narración no compite con la escritura”.
Jiménez Atkin fue un tanto particular, ya que tras confesar sus complicaciones para explicar su trabajo frente al público optó por un texto previamente escrito. Señaló que al observar su acercamiento a Nicanor Parra sintió cómo “las imágenes me conectaron con los antepasados” del escritor. Además, señaló que esto le sirvió para “tomar conciencia de que Parra es actualmente una figura clave de la cultura”.
El realizador chileno comentó que siguió al escritor durante 10 años y que todo esto le sirvió, en el fondo, para aún tratándose de una persona mayor “encontrar el secreto de su juventud”. Además, Parra le dejó una enseñanza: “nunca hay que olvidar la conexión con el público”. No obstante, con humor recordó que cuando el escritor vio la película terminada “le pareció mala”.
A su tiempo, Galuppo explicó cómo trabajó el film Yo, Duras. Reconoció no haber tenido nunca contacto con la autora francesa y que su obra no es un documental sobre la artista. “Aunque juegue con estos límites, lo que hago es tomar su obra y, a partir de fragmentos, mostrar la relación que tengo con ella como lector”.
Para el director, se trata de una obra muy personal, en la que muestra cómo se identifica con Duras. Explicó que el vínculo se da “a partir de una manera de interpretar los sentimientos”. Si bien no se trata de una película autorreferente, sí tiene mucho de la presencia de Galuppo.
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